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Nuestra Doctrina

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La Iglesia

Creemos que la Iglesia es el cuerpo de Cristo de la cual Él es cabeza y cuyos miembros son todos aquellos que verdaderamente han recibido a Cristo por medio de la fe.
Debido a que todos los miembros del cuerpo de Cristo están unidos en Él por el mismo Espíritu deben, por lo tanto, vivir en amor, armonía, y unidad; luchar por el mismo propósito.
Creemos que el propósito de la iglesia es dar a conocer a Cristo a los hombres perdidos, hacer discípulos y glorificar a Dios en la tierra.

1 Corintios 12:12-27; Efesios 1:20-23, 4:1-4, 4:12-16; Mateo 28:18-20; Juan 17

 

Las Escrituras

Creemos que la totalidad de la Biblia es la inspirada Palabra de Dios y que los hombres de Dios “fueron inspirados por el Espíritu Santo” y creemos que es la única y final autoridad para la fe y para la vida, proveyendo estímulo, guía, consuelo y enseñanza. 2 Timoteo 3:16-17

 

La Trinidad (Deidad)

Creemos en un solo Dios que existe eternamente en tres personas distintas: El Padre, El Hijo y El Espíritu Santo, cada una de las cuales es totalmente e igualmente Dios; posee toda la naturaleza y atributos Divinos, y es totalmente digna de nuestra adoración y servicio.
Deuteronomio 6:4; Mateo 28:19; Juan 1:14; 10:30; Corintios 13:14

 

Dios Padre

Creemos que Dios es la Primera Persona de la Trinidad. Dios es eterno, inmutable, todopoderoso, omnisciente, omnipotente, omnipresente, todo amor, completamente justo y perfectamente santo, soberano gobernador y sostenedor del universo.
Él es el Padre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo y Padre de todos los creyentes.
Génesis 1:1, Efesios 4:6, Juan1:12-13, Juan 5:19-21

 

Dios Hijo

Creemos que Jesucristo es la Segunda Persona de la Trinidad y es el eterno unigénito Hijo de Dios quien se hizo carne para revelar a Dios al hombre, para cumplir la profecía y para ser el Salvador del mundo perdido.
En el momento de su encarnación, Jesucristo no dejó de ser Dios en modo alguno, de manera que Él es totalmente Dios y totalmente hombre, dos naturalezas inseparablemente unidas en una sola persona, por toda la eternidad.
Jesús fue concebido milagrosamente por el Espíritu Santo; nació de María siendo virgen; vivió una vida sin pecado; murió en la cruz como sacrificio expiatorio, suficiente, sustitutivo por todos los pecados, de todos los hombres, de todas las épocas; fue sepultado; se levantó corporalmente de entre los muertos; ascendió físicamente al cielo en Su cuerpo resucitado y glorificado; está sentado a la derecha del Padre llevando a cabo su ministerio de Intercesión; volverá para tomar a Su novia la iglesia en el aire; y por último retornará a la tierra corporal, personal y visiblemente para dar fin a la historia de la humanidad y consumar el eterno plan de Dios, mediante la ejecución de juicio y la introducción de su reinado en Su Reino Milenal al cual le seguirá su eterno estado de las cosas.

Juan 1:1, 14, 18, 3:16, Lucas 1:30-35, Fil 2:5-8; Col 2:3-9, Mar 10:45, Hechos 2:22-24, Juan 1:29, Romanos 3:25-26, Hebreos 10:5-14, 1 Pedro 2:24, 1 Pe 3:18, Juan 20:20 Fil 3:20-21, Hebreos 1:3, Romanos 8:34, Juan 2:1, Hechos 9:28, 1Tes 4:13-18, 2 Tesalonicenses 2:7, Lucas 13, Apocalipsis 19:11, Apocalipsis 21-22

 

Dios Espíritu Santo

Creemos que el Espíritu Santo es la Tercera Persona de la Trinidad. Quien vino al mundo el día de Pentecostés especialmente para glorificar a Jesucristo y habilitar a los hombres para que hicieran suya la salvación forjada por Jesucristo.
El Espíritu Santo es el medio principal tanto para traer convicción de pecado al hombre, como para la regeneración de éste. Simultáneamente con la salvación, el Espíritu Santo imparte vida nueva, bautiza al creyente y sella al creyente asegurándole para el día de la redención.
El Espíritu Santo llena (dirige) a aquellos creyentes que se someten a Él, capacita a los creyentes para que fructifiquen y fortalece a los creyentes para que vivan una vida libre del dominio del pecado. También creemos que el Espíritu Santo imparte dones espirituales a los creyentes con el propósito de edificar a la iglesia de acuerdo con las enseñanzas de la Escritura.

Corintios 13:8, 14:22; Juan 16:5-7; Corintios 6:19 y 12:13; Efesios 1:13-14 y 4:30; Gálatas 5:16-17 y 22-23; Romanos 8:5-13

 

Satanás

Creemos que Satanás es el instigador del pecado, un ser espiritual real y no simplemente la personificación del mal.
Satanás es un ángel caído que, por el soberano consentimiento de Dios, recibió poder temporal para gobernar la tierra, fue totalmente derrotado en la cruz, sin embargo, la ejecución ha sido pospuesta por Dios hasta después del Reino Milenal que será cuando Satanás será lanzado eternamente al lago de fuego.
Mientras tanto, él engaña al mundo y busca el establecimiento de su falso reino sobre la tierra, para desacreditar a Dios y blasfemar contra Él y para tentar, acusar, atacar y destruir a todo aquél que cree en Jesucristo.
El creyente puede presentar resistencia contra él mediante la fe en Jesucristo y la dependencia en el poder del Espíritu Santo.

Gen 3:1-5; Isa 14:12-17; Ezequiel 28:11-19; Job 1-2; 1 Juan 5:19; 2 Corintios 11:14; 1 Timoteo 3:6; 1 Pedro 5:8-9; Santiago 4:7; Apocalipsis 12:9; 20:1-3, 7-10

 

La Salvación

Creemos que la sangre derramada por Cristo en la Cruz provee la sola base para el perdón de los pecados y obtención de la salvación, la cual es el don gratuito de Dios mediante la fe.
La salvación es efectuada por la obra regeneradora del Espíritu Santo y jamás puede ser conseguida mediante obras o méritos humanos personales. La única y sola forma como una persona puede apropiarse de la Salvación es poniendo su fe en la obra terminada por Cristo.

El arrepentimiento es el cambio y retorno a Dios y abandono del pecado, forma parte, y no está separado de la fe que cree y confía. El evangelio es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree.
Aquellos que reciben a Jesucristo por medio de la fe son nacidos de nuevo, sus pecados les son perdonados, vienen a ser hijos de Dios, son una nueva creación en Jesucristo y son “sellados por el Espíritu Santo para el día de la redención” siendo protegido por el poder de Dios

Efesios 1:7; Juan 1:12-13, 3:1-7 y 14-16; 2 Corintios 5:17; Romanos 1:16, 10:9-10; Efesios 2:8-10; Romanos 8:14-17 y 31-39; Juan 10:27-29, 14:6; Hechos 26:20; 1 Pedro 1:3-5

 

Ordenanzas

Creemos que las únicas dos ordenanzas para la Iglesia reconocidas por la Escritura son el Bautismo por agua y la Cena del Señor.
El Bautismo por inmersión en el agua es un acto de obediencia que, realizándose después de la salvación, describe simbólicamente la muerte del creyente al pecado, la sepultura del viejo hombre, y la resurrección a una nueva vida.
La Cena del Señor es la celebración del pacto de Cristo con el creyente trayendo compañerismo y comunión con Él y simbólicamente conmemora Su muerte y anticipa Su segunda venida.

Mateo 28:19; Hechos 10:47-48; Lucas 22:19-20; 1 Corintios 11:23-28; Romanos 6:3-4