Por tu Protección
1 Juan 5:1-5
Jasiel se subió a el carro y cerró la puerta. Puso un gran regalo de cumpleaños sobre sus rodillas y sonrió emocionado porque iba a la fiesta de Pato.
La mamá se puso el cinturón de seguridad y volteó a Jasiel. –Te falta ponerte tu cinturón.
-La fiesta de Pato está muy cerca de aquí- dijo Jasiel. -No necesito ponérmelo para un viaje tan corto.
-Claro que sí –dijo su mamá-. Los accidentes también pueden ocurrir cerca de la casa. Un cinturón de seguridad podría salvar tu vida. -¡Pero no puedo ponérmelo mientras sostengo éste regalo! –protestó Jasiel. -La caja es demasiado grande.
-A ver déjame ayudarte. La mamá se estiró y se lo puso. –Listo ya podemos irnos, los cinturones de seguridad de los carros son para protegernos, y la ley dice que debemos usarlos –agregó.
-La ley –repitió Jasiel, recordando la clase de FBD. -¿Los Diez Mandamientos son como cinturones de seguridad? Mi maestra Jessica dice que Dios los ordenó para protegernos.
-Me agrada esa idea –dijo la mamá-. Obedecer todos los mandamientos de Dios, resumidos en los Diez Mandamientos, es como ponerle un cinturón de seguridad a tu vida. Mientras ella hablaba , una pelota de futbol rodó por la calle justo enfrente de ellos. La mamá frenó con rapidez y el auto se sacudió hasta detenerse a unos centímetros de distancia de un niño pequeño que corría detrás de la pelota. Jasiel se desplazó con fuerza hacia delante, pero su cinturón de seguridad se ajustó y lo detuvo.
Si no me hubieras insistido en ponerme el cinturón, tal vez me hubiera estrellado con el vidrio –dijo Jasiel mientras recogía el regalo que se había caído.
-Exacto –dijo la mamá. -Los cinturones de seguridad solo pueden protegernos si te los pones, y las leyes de Dios, los Diez Mandamientos, solo pueden ayudarte si los obedeces. No lo olvides. |